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El pasado lunes 22 de febrero, en Playa del Carmen, en México, el gobierno argentino consiguió el apoyo regional que buscaba para su reclamo por las Islas Malvinas.
(Para conocer los precedentes: Las Islas Malvinas, ¿una guerra petrolera?). En efecto, en el contexto de la cumbre del Grupo de Rio organizada en Cancún con la idea de crear una nueva instancia regional, los 32 jefes de Estado allí reunidos firmaron una doble declaración presentada por la Presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner. La declaración no sólo repudia las exploraciones petrolíferas británicas en las aguas que rodean las Islas Malvinas pero también reafirma la soberanía argentina sobre el archipiélago (verdadera cuestión de fondo en esta escalada diplomática entre el Foreign Office británico y la cancillería argentina).
La aprobación de los dos textos por los 32 países presentes en el foro parecía estar garantizada desde el principio desde que el anfitrión mexicano Felipe Calderón anticipó que había consenso en firmar un reconocimiento de la soberanía argentina en Malvinas y en instar a las partes a sentarse a negociar como exigen las resoluciones de las Naciones Unidas. Solamente tres países del Caribe ligados de distintas maneras al Reino Unido -Belice (ex-colonia británica), Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda (miembros del Commonwealth)- expresaron sus dudas sobre un párrafo particular de la declaración presidencial que reconocía explícitamente la soberanía argentina sobre las Islas.
Sin embargo, los enérgicos discursos pronunciados por algunos jefes de Estado con gran influencia en la región terminaron inclinando la balanza a favor de la ratificación de la posición argentina. En efecto, no hubo que esperar a la reunión para escuchar por televisión al Presidente venezolano Hugo Chávez dirigirse al gobierno británico con su particular elocuencia: "¡Váyanse de allí, devuélvanle las Malvinas al pueblo argentino!". Por su lado, el miércoles 24 Lula Da Silva pronunció un discurso muy crítico para con la postura de Gran Bretaña y la ONU que contribuyó a darle un respaldo de alto valor diplomático a las reivindicaciones argentinas: "No es posible que Argentina no se adueñe de Malvinas y que, por el contrario, lo haga un país que está a 14 mil kilómetros de distancia de las islas. ¿Cuál es la razón geográfica, política y económica por la cual Inglaterra está en Malvinas? ¿Cuál es la explicación política de las Naciones Unidas para que no hayan tomado una decisión? Es necesario que empecemos a luchar para que el secretario general de las Naciones Unidas reabra ese debate con mucha fuerza". De esta manera, el mandatario brasilero hizo uso de su peso creciente en el escenario geopolítico internacional para defender los intereses argentinos y aprovechó para deslizar un nuevo reclamo por la necesaria renovación del Consejo de Seguridad de la ONU, reclamo coherente con su voluntad de transformarse en un miembro permanente del organismo máximo de las Naciones Unidas: "Es inexorable discutir el papel del Consejo de Seguridad. No es posible que la ONU siga con el Consejo de Seguridad representado por intereses geopolíticos de la Segunda Guerra Mundial y no tengan en cuenta los cambios que ocurrieron en el mundo. Los países del Consejo de Seguridad prefieren una ONU frágil".
Esta sintonía diplomática de los países de América Latina que se desprende de la firma conjunta de la declaración presidencial sobre la Cuestión Malvinas parece entonces responder por un lado a una lógica de intereses geopolíticos particulares: Chávez agrega a las Malvinas a su discurso combativo que intenta proyectarlo como líder de uno de los dos campos antagonistas de su visión dicotómica de la geopolítica actual; Lula intenta reafirmarse como el líder emergente de un mundo multipolar con esta dura crítica al funcionamiento de la ONU. Pero la cooperación regional sobre la Cuestión Malvinas coincide con una cumbre que se destacó por la creación de un nuevo organismo regional, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que reagrupa a todos los países del continente americano con la significativa excepción de los Estados Unidos y Canadá, y que representa un nuevo esfuerzo por la unión e integración en América Latina.
Y es en este contexto de voluntad de creación de una voz latinoamericana con peso en la escena internacional que se inscribe la estrategia diplomática del gobierno argentino actual. En efecto, frente a la falta de determinación de la ONU, frente a la recurrente evasiva del gobierno británico que no respeta las resoluciones y se niega a sentarse a negociar y, por último, frente al propio rechazo rotundo de cualquier estrategia de tipo militar, el gobierno argentino parece priorizar ante todo la conquista del respaldo del bloque regional para luego conformar una fuerza de presión mayor. La periodista de The Times, Hannah Strange, destacó el martes 23 la evolución histórica de este punto: "Al contrario de lo que ocurrió en 1982, cuando algunas naciones latinoamericanas, sobre todo el presidente Pinochet en Chile, apoyaron el despliegue británico para repeler la invasión argentina de las islas, el continente ahora mantiene lazos fuertes entre gobiernos ideológicamente aliados y podría montar una poderosa resistencia a las operaciones británicas por el petróleo".
Concretamente, la firma de la totalidad de los países del Grupo de Rio este último lunes 22 de febrero le concedió una posición fortalecida y favorable al canciller argentino Jorge Taiana en su reclamo personal al Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, este ultimo miércoles 24 de febrero. Esto llevó al periódico británico The Guardian a calificar la ofensiva como una "victoria diplomática argentina". Resta saber si este avance diplomático puede esperar algún impacto concreto en la práctica. Mientras tanto, las exploraciones petrolíferas en las Malvinas continúan.
Fuentes:
Discurso del 22 de febrero de 2010 de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner en la XXI Cumbre de la Unidad, Cancun, México
http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=6947&Itemid=66
Prensa:
Pagina12
Critica de la Argentina
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