Manon Cabaup, étudiante de Sciences Po en séjour de 3ème année en Equateur, nous envoie cette analyse réalisée à partir d'une revue de presse équatorienne.
SINTESIS ANALÍTICA MES DE SEPTIEMBRE
RELACIONES ECUADOR-COLOMBIA
Este monitoreo de la prensa ecuatoriano en el mes de septiembre de 2009 tiene por vocación demostrar a qué punto los temas de Colombia, frontera norte y narcotráfico constituyen tres pistas de lectura para la situación actual del Ecuador y sus relaciones con Colombia. Los tres temas forman un entramado, un tejido complejo de noticias que se alimentan las unas a las otras, constituyendo así un obstáculo a su clara clasificación.
Desde el punto de vista de la forma, la información presentada en este informe es muy diversa y pretende cruzar las miradas y opiniones para acercarse de las diferentes percepciones de la realidad nacional y esbozar un retrato fidedigno de la situación del Ecuador, aceptable por todos porque representante de una diversidad de opiniones. Por eso, se analizaron cotidianamente los diarios siguientes: El Universo, El Telégrafo, Hoy, El Comercio, La Hora Ecuador y La Hora de las distintas provincias, Extra, así que la revista bimensual Vanguardia. El seguimiento de la prensa también se hizo en el Internet mediante el sitio www.ecuadorprensalibre.com . Noticias, artículos de opinión, editoriales oficiales, entrevistas se mezclan, provenientes de periódicos de color político y de líneas editoriales diferentes. Así, una misma noticia se encontrará tratada por un diario pro o anti-gobierno, de manera formal, sensacionalista, alarmante, virulenta u más o menos objetiva. Partimos del principio que es mediante la diversidad que se alcance la realidad. Sin embargo, cabe subrayar que este informe surge del seguimiento de la prensa ecuatoriana, y que para entender mejor la situación de Ecuador y sus relaciones con Colombia, hace falta adoptar dos puntos de vista: el de la prensa ecuatoriana y el de la prensa colombiana. Esperamos así que este trabajo se verá rápidamente completado y enriquecido por un estudio paralelo de la prensa colombiana sobre las relaciones entre los dos países.
El 1º de marzo de 2008, el Ejército colombiano atacaba un campamento de las FARC en Angostura, en territorio ecuatoriano, sin el consentimiento del Estado. El líder guerrillero Raúl Reyes y 25 otras personas perdieron la vida, entre los cuales un ecuatoriano, Franklin Aisalla. Frente al bombardeo, que constituyó un uso extraterritorial de la fuerza colombiana y por ende un ataque a la soberanía del Estado y a la seguridad nacional, el presidente Rafael Correa decidió romper las relaciones diplomáticas con el gobierno de Álvaro Uribe. Desde entonces, o sea desde hace más de un año y medio, las relaciones diplomáticas entre ambos países quedan rotas, y más allá de la ruptura oficial, se instaló una estrategia de desprestigio mutuo de los dos gobiernos, el rencor y el resentimiento se instalaron hasta en la propia sociedad civil. Los disensos también abarcan el tema de las fumigaciones con glifosato de plantaciones de cocaína en zona fronteriza, de la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla de las FARC, de los refugiados y desplazados colombianos en Ecuador...
Así, la pregunta que podemos hacernos es la siguiente: ¿Qué porvenir para las relaciones Ecuador-Colombia? O sea, ¿las relaciones entre los dos países pueden reanudarse como antes de la bisagra que constituyó el bombardeo de Angostura? Con apoyo a los artículos de prensa analizados en este informe, veremos en una primera parte si una reanudación de las relaciones diplomáticas se puede considerar y cuales son las perspectivas en este ámbito. A continuación, analizaremos los disensos y obstáculos que quedan por superar en el proceso de diálogo entre Ecuador y Colombia. Finalmente, trataremos de entender lo que podría reunir los dos países, o sea identificar las pistas de acercamiento a desarrollar.
- I) ¿Hacia una reanudación de las relaciones diplomáticas?
Este mes de septiembre de 2009 nos permite ser bastante optimistas en cuanto a la reanudación de las relaciones diplomáticas. Pasos positivos se han dado y aunque quedan temas sensibles, los avances son tangibles. El proceso de diálogo se abrió en la reunión de los cancilleres en Nueva York la semana del 22 de septiembre, constituyendo el primer intento de acercamiento oficial desde el 1º de marzo de 2008. Entre diálogo bilateral y mediación internacional, los dos países parecen vacilar. Sin embargo, se acercan de una solución mixta. Los requisitos de Quito para el restablecimiento de las relaciones se vieron contra balanceados por los de Bogotá. Y las relaciones diplomáticas de los dos países se enmarcan en una organización regional de importancia creciente, la Unasur.
•A- Diálogo bilateral VS mediación: un paso adelante
La decisión del encuentro oficial entre los cancilleres ecuatoriano y colombiano, Fander Falconí y Jaime Bermúdez, responde a una serie de reuniones informales de los dos hombres con la meta de restablecer las relaciones entre sus respectivos gobiernos. En efecto, desde hace un mes, la tensión decreció entre los dos países y los cancilleres se entrevistaron durante cumbres de la CAN. El presidente Uribe nombró mediador al ex guerrillero del M-19, Antonio Navarro Wolf, gobernador de Nariño, provincia fronteriza con Ecuador. El hombre, quién conoce el precio de la paz y la realidad del conflicto interno colombiano, habló por teléfono con los dos mandatarios y logró aproximar sus posiciones hasta programar el primer encuentro oficial entre los dos cancilleres desde la ruptura de Angostura. Los dos hombres se reunieron en privado, lejos de la prensa, a la ocasión del 64º periodo de sesiones ordinarias de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. El diálogo se planteó como bilateral: los cancilleres trabajaron a una metodología de trabajo y una hoja de ruta para la normalización de las relaciones bilaterales. Avanzaron lo cuanto posible en los temas de acuerdo pero no descartan acudir a una mediación internacional de la OEA o del Centro Carter para resolver los disensos profundos, a condición que sea con José Miguel Insulza o el ex presidente Jimmy Carter en persona. Durante la semana del 22 de septiembre, los dos hombres se reunieron cinco veces y acabaron por firmar un comunicado conjunto de 11 puntos en el cual se afirma la nominación de encargados de negocios por cada gobierno durante el mes de octubre, un paso más hacia el restablecimiento de un diálogo fructífero. Comisiones bilaterales trabajan en solucionar los temas sensibles y de desacuerdo.
•B- Los 5 requisitos de Quito, ¿inalcanzables?
El canciller Fander Falconí, en su condición de país atacado, reafirmó durante el encuentro de Nueva York los cinco requisitos de Quito para el restablecimiento de las relaciones. Son los siguientes: resarcir los daños de Angostura e indemnizar a la familia del fallecido Franklin Aisalla, un compromiso de seguridad en la frontera ( ya que Ecuador acusa Colombia de descuidar de su frontera sur y el Estado de carecer de presencia en esta zona), la verdad sobre lo que pasó el 1º de marzo de 2008, el fin de la campaña de desprestigio contra las autoridades ecuatorianas (que intenta vincular el gobierno de Correa con las FARC) y un compromiso humanitario sobre los refugiados (Ecuador requiere la corresponsabilidad con Colombia y una ayuda económica para mejorar la condición de los miles de colombianos que cruzaron la frontera huyendo la violencia de su país). Sin embargo, unos analistas denuncian la posición intransigente del Gobierno, que no aceptó las excusas del presidente Uribe y se empeñó en fijar requisitos casi inalcanzables. Para el gobierno colombiano está fuera de cuestión la indemnización de los Aisalla: por su presencia en el campamento de las FARC el día del bombardeo le consideran a Franklin como un aliado de los guerrilleros subversivos. Sobre los otros puntos, la situación avanzó: aún si no presentó la información requerida sobre el bombardeo de Angostura, Colombia se comprometió a no hacer un uso extraterritorial de su fuerza y no atacar de nuevo el territorio ecuatoriano, a cesar la campaña de desprestigio y, junto con una ayuda internacional, participará al financiamiento de un programa para los refugiados en Ecuador. Sin embargo, como todo proceso de negociación está hecho de concesiones mutuas, el canciller Bermúdez también llegó en Nueva York con una lista de requisitos: quiso que Ecuador se comprometiera a perseguir los grupos armados ilegales que cruzan su frontera y colaborara con Colombia en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo de las FARC, y le pidió al Estado cesar las acciones judiciales en contra de sus oficiales (juicio en contra del ex ministro Santos y demanda en la Corte Internacional de Justicia por los efectos de las fumigaciones con glisofato en la zona fronteriza).
•C- Fricciones en la Unasur
Más allá de las relaciones bilaterales, el marco diplomático integra a la Unasur, organización de integración regional. Los dirigentes de los 12 países de la Unasur se reunieron el 28 de agosto en Bariloche: se declaró Suramérica como una "zona de paz" y se afirmó la voluntad común de luchar contra el tráfico de armas, el narcotráfico y el terrorismo. Sin embargo, a la excepción del Perú, todos los países se preocuparon por la instalación de siete bases militares estadounidenses en Colombia. Ecuador siendo presidente pro tempore de la Unasur, una nueva reunión tuvo lugar en Quito el 15 de septiembre. Colombia, a quien le costó asistir a una reunión en territorio ecuatoriano, se negó en presentar la pequeña letra de su acuerdo con Estados Unidos, generando la animosidad de los otros países. Los delegados colombianos intentaron reorientar el diálogo sobre la compra de armas de Chávez a Rusia. Colombia y Venezuela mantienen sus relaciones rotas desde julio de 2009. A pesar del papel neutral del Ecuador, el canciller Bermúdez quitó la reunión y en los días siguientes, los periódicos especulaban sobre la posible salida de la Unasur de Colombia. Así, cabe destacar que el proceso de acercamiento iniciado entre Ecuador y Colombia se ubica en un contexto de grande tensión diplomática en la región. De eso pueden enaltecerse los dos gobiernos.
Vimos que la reanudación de las relaciones está en un buen camino. Sin embargo, más allá de lo oficial y de las relaciones diplomáticas, ¿será posible un real acercamiento entre los dos países en su conjunto, entre ambas naciones? En efecto el presidente Correa dijo que se dio pasos para recuperar "en algo" la confianza perdida a Colombia, pero comparó la confianza a una copa de cristal: si uno la rompe, el mejor profesional puede intentar pegarla de nuevo, pero nunca se recuperará como antes de la puñalada en la espalda que recibió.
- II) Disensos y obstáculos que superar
A pesar de los avances alcanzados en el camino del restablecimiento de las relaciones, quedan temas de disensos y desacuerdos que superar. La guerrilla de las FARC y la lucha contra el narcotráfico es uno de estos temas que pueden dividir a los dos países. La frontera es una zona conflictiva, que ve intereses divergentes afrontarse. Y los dos gobiernos están además divididos por consideraciones ideológicas.
•A- Las FARC y el narcotráfico siembran la discordia
La guerrilla de las FARC y sus vínculos con el narcotráfico siembran la discordia en zona de frontera, y por ende en las relaciones entre los dos países. Colombia dice que no avisó Ecuador del bombardeo de Angostura porque personas del Régimen estaban vinculadas con las FARC y hubieran advertido a Raúl Reyes. El Gobierno de Correa hizo todo su posible para parar esas acusaciones. Una prueba de su buena fe fue la entrega a Colombia del supuesto diario de Raúl Reyes en el cual aprendimos los vínculos que éste mantenía con el ex secretario de Gobierno José Ignacio Chauvin o el ex ministro Gustavo Larrea. Correa reafirmó que no supo nada de estas maniobras. El caso "Huracán de la Frontera" viene añadirse a este panorama: en julio de 2008 se decomisaban 4,5 toneladas de cocaína en la provincia de Esmeraldas. Los hermanos Ostaiza fueron acusados de traficar la droga de las FARC, y Chauvin está también involucrado en este caso, lo que revela que en algo tenía razón el gobierno colombiano. Ahora, los hermanos Ostaiza también están acusados de lavado de activos, mediante la fachada de la empresa Jooamy Ema: utilizaron esta empresa para lavar el dinero fruto del narcotráfico. Para Colombia, el compromiso de Ecuador de perseguir a los miembros de grupos armados ilegales en su territorio y de luchar contra el narcotráfico es esencial para el regreso de la confianza y el restablecmiento de las relaciones diplomáticas.
•B- La frontera norte: una zona conflictiva
La frontera norte de Ecuador es una zona conflictiva, o al menos muy sensible. Por una parte, los operativos militares colombianos en contra de las FARC hacen que los guerrilleros se desplazan cada vez más hacia el territorio ecuatoriano, o sea hacia las provincias fronterizas de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos. En los pueblos fronterizos se denunció la intromisión de guerrilleros. Colombia quiere que Ecuador persiga los guerrilleros en su territorio, pero también tendría que reforzar su vigilancia en su propio territorio, o sea cuidar de su frontera sur, retomar el control y hacer reinar un verdadero Estado de derecho en las zonas fronterizas gobernadas de hecho por los grupos armados ilegales. Por otra parte, está el tema de los desplazados y refugiados colombianos que cruzan la frontera en búsqueda de protección, huyendo de la violencia de su país. El gobierno empezó a dar visas de refugiados a unas 30 000 personas, pero son más de 135 000 los colombianos desplazados en el país, generalmente en situación de gran precariedad. Por Ecuador requiere $= millones de dólares para atender a los desplazados y refugiados, y promover programas de salud, educación, etc. Desde el punto de vista militar, son 18000 soldados colombianos y 11200 ecuatorianos que patrullan los 650 kilómetros de frontera común, que cubren realidades geográficas muy diversas y por eso difíciles de controlar. Para más amplios detalles sobre la situación fronteriza, referirse al libro de Roque Espinosa, Las Fronteras con Colombia.
•C- Disensos ideológicos
Más allá de eso, y de forma más general, los dos gobiernos presentan grandes disensos ideológicos que impiden una reanudación simple y sin condiciones de las relaciones entre ambos países. El mandatario colombiano, Álvaro Uribe, establece una política de centro-derecha y estrecha alianzas con el gigante estadounidense, mientras que Rafael Correa está del lado del socialismo del siglo XXI, seguidor en esto del venezolano Chávez dentro de la ALBA, organización a vocación anti imperialista. Va sin decir que los dos hombres no se aprecian particularmente y aún si la política no debería estar hecha de consideraciones personales, no podemos negar que en algo influye la competencia para el liderazgo regional o la lucha entre personalidades. Además, en un periodo en el cual se juega quizás su reelección para un tercer mandato, Álvaro Uribe sale engrandecido y gana popularidad cada vez que sus vecinos Chávez o Correa le denigran. Podemos esperar que las relaciones entre Ecuador y Colombia se vean mejoradas tras las elecciones presidenciales colombianas de 2010, con un nuevo presidente que no tenga un tal histórico de disensos con Correa, o con el mismo Uribe en caso de su reelección pero con un cambio de gobierno. Las relaciones entre los dos países podrían así reiniciar desde cero.
Dados estas tres categorías de obstáculos y los disensos que parecen impedir una solución consensual al conflicto larvado entre Ecuador y Colombia, ¿qué es lo que podría y tendría que reunir a Ecuador y Colombia?
- III) Lo que podría reunir Ecuador y Colombia
A pesar de los disensos actuales y de la tensión palpable, es inimaginable que Ecuador y Colombia no reanuden sus relaciones diplomáticas y que las dos naciones no se aproximen de nuevo. Los dos pueblos tienen una tradición de hermandad y quieren paz. Y además, una integración comercial regional y una colaboración de Inteligencias en zona fronteriza beneficiarían a los dos países.
•A- La tradición de dos pueblos hermanos
Ecuatorianos y colombianos son dos pueblos históricamente hermanos, y no hay duda de que los logros diplomáticos de este mes les llenan de alegría. En efecto, los dos países tienen una antigua historia común, lucharon por la independencia latinoamericana al inicio del siglo XIX, hasta Ecuador pasó a ser parte de la Gran Colombia, el sueño bolivariano. Los dos países comparten idioma y tradiciones, hasta los colores de la bandera. Lazos de familia unen ecuatorianos y colombianos, y un fecundo intercambio comercial enriquece los puntos fronterizos en los cuales las poblaciones supieron sobrepasar los disensos oficiales entre las dos capitales. Así, se espera que las campañas de desprestigio mutuo no alcanzaran su objetivo en la población civil, que los pueblos sean más fuertes que los medias y los políticos que quieren separarles.
•B- La perspectiva de una integración regional comercial
La perspectiva de una integración comercial regional debería abrir paso a un mayor acercamiento entre Ecuador y Colombia. En efecto, los dos países y sobre todo las poblaciones fronterizas, se vieron perjudicados por la ruptura de relaciones en 2008, que vino conjuntamente a restricciones comerciales: restricciones sobre las importaciones y exportaciones entre ambos países y tarifas aduaneras elevadas. Las economías fronterizas se vieron casi hundidas por tales medidas, y las protestas de los sectores del transporte o de la alimentación son numerosas en el Puente Internacional de Rumichaca, a la frontera entre los dos países. Para cada país, el otro representa un mercado de fácil alcance que queda inexplotado por disensos políticos y cuestiones de honor. Para remediar a esta situación y hablar de las relaciones entre sus respectivos gobiernos, las autoridades ecuatorianas y colombianas fronterizas se reunieron en Rumichaca. Las autoridades fronterizas coincidieron en la construcción del nuevo puente internacional de Rumichaca, la implementación del Centro Binacional de Fronteras. Para el alcalde de Ipiales, es urgente la revisión del Acuerdo Binacional de Esmeraldas sobre las tasas aduaneras. Se espera que esta reunión y ejemplo de fraternidad motive a los mandatarios a restablecer las relaciones. Los dos cancilleres coincidieron en Nueva York en la creación de un programa de desarrollo fronterizo.
•C- Colaboración de inteligencias en zona de frontera
Si bien los dos países salieron perjudicados por la ruptura de relaciones, los únicos que salieron beneficiados fueron las FARC y los grupos armados ilegales de la frontera. En efecto, con la ruptura diplomática también acabaron los intercambios de información entre los militares y policías de ambos lados de la frontera. Los únicos beneficiados del rompimiento han sido los grupos armados irregulares de Colombia, por la falta de control en la frontera y el escaso intercambio de inteligencia. Así, una colaboración de inteligencias permitiera dominar mejor la frontera en una acción coordinada. La reactivación de la Comisión Binacional de Frontera (Combifron) fue acordada entre los dos cancilleres en Nueva York. Será un canal para compartir información y coordinación de acciones que puedan llevar a la captura de miembros de la guerrilla de las FARC. Se retomarán reuniones bilaterales de Inteligencia militar sobre asuntos relacionados con la seguridad fronteriza. Analistas piensen que la reactivación de la Combifron obligará las FARC a realizar un replanteamiento táctico en la frontera y a cambiar su cadena de apoyo logístico. La normalización en las tareas de intercambio de información militar reduciría el campo de acción de las fuerzas irregulares que suelen filtrarse en las provincias de Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos. Y al ocurrir eso, los dos países se verían beneficiados, o sea cada uno tiene hoy interés más que estratégico en la cooperación con el otro.
En conclusión, la reanudación de las relaciones diplomáticas está próxima, pero no será suficiente. Hay temas pendientes graves que superar, y existen grandes disensos entre los dos gobiernos en estos ámbitos. Sin embargo, a pesar de los obstáculos, hay posibilidades de reunir las dos naciones, y aún los dos gobiernos tienen interés en retomar sus relaciones e intercambios. Además, esta perspectiva sería muy apaciguadora para el equilibrio diplomático de la región. Sin embargo, se trataría también de reanudar las relaciones Colombia-Venezuela (aliado de Ecuador en el ALBA), rotas desde julio de 2009, y de ver como el armamentismo se tornó en una nueva plaga para el equilibrio diplomático regional.
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